Los sudfloridanos apelan cada vez más a los huertos

Cada día, Hunter Reno selecciona lechugas, especias, espinacas o arvejas chinas para el almuerzo de uno de los huertos de tres por cinco pies que cultiva en South Miami. Las ensaladas de la cena también salen de ahí, así como los condimentos para los huevos matutinos que prepara para su esposo y sus dos hijas. Ante la subida de los precios, los sudfloridanos están regresando a la tierra, y cultivan sus propios calabacines, frijoles, lechuga y rúcula en sus traspatios o en terrenos convertidos en huertas.

Y eso no ocurre solamente en los suburbios, donde hace mucho que las fincas cedieron a la implacable expansión urbana. En los balcones de los condominios del downtown crecen microjardines. En el corazón de Overtown, tres lotes adyacentes rebosan de repollos. Y en la sofisticada South Beach, los habitantes de sus apartamentos están cultivando tomates, hierbas aromáticas, flores y otros vegetales en un terreno comunal llamado Victory Garden.

Hay formas de rebajar costos y poder producir más barato, dijo Adrian Hunsberger, un agente de horticultura urbana con el Servicio de Extensión Cooperativa, que da clases de jardinería. Por ejemplo, uno puede hacer su propio abono de los restos de la cocina y de la borra de café así como de podas del patio, y cultivar vegetales en abono puro. Uno puede usar el método pie cuadrado intensivo de jardinería, permitiendo un pie cuadrado de suelo del jardín por cada cosecha en vez que cultivar los vegetales en filas.




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